FRÁNCFORT, 17 dic (Reuters) - Los países de la zona euro tienen poca
consideración por sus obligaciones financieras y regularmente piden a un
excesivamente politizado Banco Central Europeo que idee una solución,
dijo el saliente miembro del Comité Ejecutivo Benoît Cœuré a un diario
francés.
Luego de salvar a la
unión monetaria de 19 países de una crisis de deuda hace un lustro que
amenazó el colapso del euro, el BCE ha inventado una variedad de
herramientas para mantener bajos los costos del endeudamiento con la
esperanza de reavivar el crecimiento y la inflación.
Si bien el
BCE ha tenido éxito en gran medida, sus críticos dicen que sus nuevos
instrumentos no sometidos a prueba exceden el mandato del banco, rompen
las normas que prohíben que financie a gobiernos y funcionan como
herramientas políticas porque impactan los ingresos y la distribución de
la riqueza.
“La politización del BCE es resultado del
debilitamiento del pilar político de la Unión Económica y Monetaria”,
dijo Cœuré, cuyo mandato de ocho años termina el 31 de diciembre, según
lo citó el diario Libération en la noche del lunes. “La falta de
coordinación en el dominio fiscal significa que somos los que estamos
haciendo el trabajo”, agregó.
“Algunas personas acusan
al BCE de hacer demasiado y no ser lo suficientemente democrático, pero
las expectativas excesivas proyectadas en el BCE sólo son un reflejo de
la debilidad política”, refirió.
El exjefe del BCE Mario Draghi,
quien dejó su cargo en octubre después de ocho años, llamó
reiteradamente a los gobiernos de la zona euro a utilizar su política
fiscal para ayudar a apuntalar la economía en lugar de depender del
banco central.
El BCE también cometió errores en el camino,
admitió Cœuré, apuntando a un retraso en el lanzamiento de un programa
de compra de bonos hace cinco años, así como un tiempo excesivo en
abordar el cambio climático.
No obstante, guardó sus críticas más
duras para los países de la zona euro que tienen “poca consideración”
por las normas fiscales acordadas por todos, por lo que ponen en riesgo
la unión monetaria.
Dada la incapacidad de los países
de concentrarse en el interés colectivo, la zona euro necesitará un
presupuesto centralizado con una autoridad poderosa para tomar
decisiones colectivas sobre el gasto, sostuvo Cœuré.
“Mientras eso no esté en vigor, tendremos que cruzar nuestros dedos y esperar que no ocurra una crisis”, concluyó.
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