Por Pablo Wende (Infobae).
Alberto Fernández se aleja del equilibrio fiscal y podría
complicarse un nuevo acuerdo con el FMI
Así surge del comunicado que emitió
tras la conversación telefónica con la número uno del organismo. No habría
equilibrio fiscal el año que viene, pese a que el compromiso era un superávit
primario de 1% del PBI en 2020
La conversación telefónica que mantuvieron el presidente
electo, Alberto Fernández, y la número uno del FMI permitió tener un primer
acercamiento a la estrategia que llevará adelante el futuro gobierno con el
organismo. Lo más relevante que surgió del comunicado es que no habría
compromiso de equilibrio en las cuentas públicas, al menos el año próximo.
“No podemos hacer más ajustes fiscales porque la
situación es de una complejidad enorme, el nivel de ajustes de la era Macri ha
sido tremendo”. Además, el futuro presidente reconoció que entiende “la
relevancia de la viabilidad fiscal”, pero enseguida aclara: “Es mi deber
anticiparle que en la situación en la que se encuentra la economía argentina es
difícil propiciar un mayor ajuste”.
Ya un poco más conciliador, en otro párrafo del comunicado
posterior a la conversación con Kristalina Georgieva, Fernández insistió en que
“estamos en condiciones de proponer un plan para resolver el problema de la Argentina
y poder pagar la deuda con el FMI y el resto de los acreedores”. Así dejó
trascender que ya estarían los lineamientos vinculados a la renegociación de la
deuda y también cuál será la propuesta concreta para negociar con el FMI.
El FMI también divulgó su propio comunicado, pero fue
bastante más escueto en relación al que emitió el próximo presidente. Calificó
a la llamada como “constructiva”, acuerda seguir manteniendo un “diálogo
abierto” y reitera la disposición del organismo en “seguir colaborando” con la
Argentina.
En ningún momento se habla de nuevos desembolsos ni de futuras revisiones de
las metas trimestrales relacionadas al actual acuerdo, que en la práctica está
suspendido. El FMI ya desembolsó USD 44.000 millones y aún le restan unos
USD 13.000 millones hasta principios de 2021. Sin embargo, el propio Alberto
Fernández expresó que no era su interés pedirle más préstamos.
De los trascendidos oficiales de la primera charla
telefónica entre Fernández y la número uno del FMI, se pueden extraer varias
conclusiones. En primer lugar, parece quedar claro que el nuevo gobierno no
mantendrá la meta fiscal de 1% de superávit fiscal primario, que figura en el
proyecto de Presupuesto 2020 enviado ya al Congreso. Más bien al contrario, el
próximo presidente parece estar “abriendo el paraguas” ante la imposibilidad de
profundizar el ajuste de las cuentas públicas. Por lo tanto, el escenario
casi seguro es que la Argentina tendrá el año próximo déficit fiscal, que
deberá ser financiado casi seguro con emisión monetaria por parte del Banco
Central.
En el comunicado posterior a la charla telefónica, Alberto
Fernández dejó en claro que no hay margen para seguir con el ajuste fiscal.
Esto podría complicar un nuevo acuerdo con el FMI, aunque es posible que se plantee
un horizonte para llegar a ese anhelado equilibrio de las cuentas públicas
Otra de las conclusiones es que ya no habrá nuevos
desembolsos, por lo que queda por negociar cómo se devolverán los miles de
millones prestados por el organismo. La intención del próximo gobierno es que
los pagos arranquen mucho después del 2022, como estaba previsto originalmente.
Nada se dice aún sobre ir a un nuevo acuerdo, pero está
claro que habrá que seguir ese camino. La pregunta más relevante es si habrá
o no un compromiso por parte del futuro Presidente por alcanzar un equilibrio o
incluso superávit fiscal en un período razonable de tiempo.
Ese sendero hacia una mejora de las cuentas fiscales resulta
imprescindible para alcanzar un nuevo acuerdo con el FMI. En la medida que ese
objetivo esté más difuso será más complejo llegar a un arreglo con el Fondo, se
dilatarán los tiempos y eso también podría complicar la renegociación de la
deuda en manos de acreedores privados.
El Fondo, mientras tanto, se mantiene muy cauteloso y a la
espera de que la Argentina realice el primer momento y divulgué cuál sería el
plan para reencauzar la economía. Por lo pronto, las prioridades de Fernández a
esta altura son claras: primero la economía deberá retomar el crecimiento y
recién después volver a pagar la deuda.
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