“Esperamos
que Argentina incumpla con su deuda
nuevamente en algún momento después de que el nuevo gobierno entre en
funciones. Hasta entonces, el país seguirá afrontando dificultades debido a los
controles de capital y a la incertidumbre en general sobre las políticas, lo
que se reflejaría en una contracción económica”, señala la calificadora S&P
en su último informe sobre las perspectivas de la banca latinoamericana.
En el
caso de Brasil, señala que los bancos comerciales todavía presentan un
desempeño operativo sólido debido a las mejoras en la eficiencia, las
crecientes comisiones y las menores necesidades de aprovisionamiento, mientras
que los bancos propiedad del Gobierno están avanzando con la agenda de la
privatización y reduciendo gradualmente su participación en el sistema
bancario. Otra conclusión, es que la calidad de activos e indicadores de
rentabilidad de los bancos mexicanos sigue resilientes en medio del
debilitamiento de la economía y de la baja demanda de crédito.
“En
América Latina preveemos otro año de crecimiento débil en 2020, aunque con una
mejora moderada frente a 2019, caracterizado por los niveles persistentemente
bajos de inversión y por riesgos significativos a la baja, asociados en su
mayoría con la incierta dinámica política”, señala S&P que advierte que
“los riesgos geopolíticos son elevados y podrían minar las decisiones de
inversión si las tensiones aumentan. Algunas jurisdicciones bancarias de la
región están padeciendo condiciones difíciles hacia 2020, caracterizadas por
los continuos niveles bajos de inversión y por importantes riesgos a la baja,
debido principalmente a la incertidumbre sobre las políticas y a la agitación
política en algunos países de la región”. Al respecto advierte que “las
crecientes protestas sociales en muchos países de la región podrían llevar a
los gobiernos a relajar su política fiscal e incurrir en más deuda”.
Con
relación a los bancos argentinos la calificadora S&P alerta por el
deterioro de la calidad crediticia en la mayoría de los segmentos, con la
cartera vencida en 4,7% hacia el cierre de agosto pasado (desde 3% en 2018 y 2%
en años anteriores), con el crédito corporativo detrás de 100 puntos básicos de
mora total. “La baja penetración del crédito y el enfoque en segmentos más
formales han ayudado a mantener las pérdidas crediticias en niveles
manejables”. Señala además que pese a la contracción crediticia, la
rentabilidad de los bancos se ve soportada por tasas más altas sobre los créditos,
e intereses de instrumentos del banco central, con un retorno sobre activos
estimado en torno al 4%. La solvencia también se ha mantenido adecuada”.
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