BUENOS AIRES, 5 dic (Reuters) - La agroexportadora argentina Vicentin
dijo el jueves que inició un proceso de reestructuración de pagos por
más de 350 millones de dólares al estar en “estrés financiero”, lo que
según una fuente cercana a la empresa afectaría las operaciones y podría
detener la molienda en algunas plantas.
Vicentin
fue en el 2018 la principal empresa exportadora de harina y aceite de
soja en Argentina, con embarques de 4,39 millones de toneladas y 929.000
toneladas, respectivamente, según datos oficiales.
El anuncio de
la empresa se produce en momentos en que Argentina, el principal
proveedor mundial de ambos derivados de la soja, lucha por salir de una
crisis económica atravesada por una alta inflación y una serie de
corridas devaluatorias.
“Estamos evaluando distintas alternativas
y trabajando para poder cumplir los compromisos adquiridos”, dijo la
compañía en un comunicado, donde agregó que es afectada por “un contexto
de crisis recurrentes, aumento de tasas de financiamiento, cierre de
mercados y el incremento permanente del riesgo argentino”.
Una
fuente cercana a Vicentin, que pidió que su identidad no sea revelada,
detalló a Reuters que la empresa mantiene un pasivo de 350 millones de
dólares con proveedores de materia prima y también una deuda con
distintas entidades financieras, cuyo monto no pudo precisar.
“En
el corto plazo va a afectar la operatoria comercial porque los
productores (agrícolas) no van a entregar productos y alguna de las
plantas (de molienda) probablemente entre en paro de producción”, dijo
la fuente, que agregó que, de producirse, no habría despidos de
personal.
Vicentin
se ha visto afectada por los crecientes costos de pago de la deuda,
producto de temores de que Argentina entre en cesación de pagos y de las
recientes devaluaciones de su moneda.
Argentina se encuentra en
recesión hace más de un año y su tasa de interés de referencia es del
60% para contener la depreciación del peso. A su vez, la inflación anual
es superior al 50% y en 2020 la nación deberá afrontar una
renegociación de la deuda soberana, que tiene elevados vencimientos.
El
presidente de la cámara de agroexportadores y molinos de Argentina,
Gustavo Idígoras, señaló a Reuters que el anuncio de reestructuración de
pagos es producto de la situación financiera de corto plazo de una
empresa.
“La industria de molienda en Argentina está atravesando una situación difícil desde octubre del año pasado”, dijo.
A
fines del año pasado, el Gobierno argentino eliminó un diferencial en
el impuesto a los embarques de derivados de soja con respecto a la tasa
que regía sobre las ventas de soja sin procesar. A su vez, aplicó un
impuesto adicional a todas las exportaciones de Argentina.
“El
resto de las compañías está en una situación buena, (pero) esto no
ayuda. Esto es como cuando hay un banco que tiene problemas: todo el
sistema se estremece un poco”, dijo a Reuters una importante fuente del
sector.
La crisis de Vicentin es un ejemplo de los
problemas que tendrá que enfrentar el presidente electo Alberto
Fernández, que asumirá el 10 de diciembre.
Las exportaciones
del agro son la principal fuente de ingreso de divisas de Argentina, que
en el 2018 acordó una línea de crédito con el Fondo Monetario
Internacional por 57.000 millones de dólares.
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