TOKIO, 7 abr (Reuters) - El primer ministro japonés Shinzo Abe
declaró el martes el estado de emergencia para contener el contagio del
coronavirus en grandes núcleos de población, al tiempo que desveló un
enorme paquete de medidas para amortiguar el daño económico de la crisis
sanitaria.
El
estado de emergencia, que da a las autoridades la facultad de pedirle a
la gente que se quede en casa y a los negocios que cierren, durará
hasta el 6 de mayo y se impondrá en Tokio y otras seis prefecturas, lo
que supone el 66% de la población.
“Lo más importante
ahora es que cada ciudadano cambie sus acciones”, dijo Abe en
comentarios televisados durante una reunión de un grupo de trabajo del
Gobierno.
“Si cada uno de nosotros puede reducir el contacto con
otras personas en al menos un 70%, e idealmente en un 80%, deberíamos
ser capaces de ver un pico en el número de infecciones en dos semanas”,
dijo.
Su gabinete también aprobó un paquete de
estímulo masivo por valor de 108 billones de yenes (990.000 millones de
dólares) —equivalente al 20% del PIB de Japón— para amortiguar el fuerte
impacto en la tercera economía más grande del mundo por la pandemia y
las restricciones de movilidad.
En la información sobre estas
medidas, el Gobierno se refirió a la pandemia como la “mayor crisis” que
la economía mundial ha sufrido desde la Segunda Guerra Mundial.
La
suma supera proporcionalmente al paquete aprobado en EEUU, que equivale
a un 11% del PIB de ese país, y también al 5% de la inyección puesta en
marcha en Alemania.
Abe
dijo que el gasto fiscal directo ascendería a 39 billones de yenes, o el
7% de la economía, más del doble de la cantidad que Japón gastó tras el
colapso de Lehman Brothers en 2008. [nL4N2BR15U]
Japón se ha
librado de los grandes brotes de la enfermedad causada por el virus que
se han visto en otros puntos del mundo, pero un reciente y constante
aumento de las infecciones en Tokio, Osaka y otras zonas ha hecho que
aumenten los llamamientos para que Abe anuncie el estado de emergencia.
En
Tokio, las infecciones por coronavirus se han duplicado con creces,
hasta alcanzar 1.200 en la última semana, lo que supone la cifra más
alta de Japón, con más de 80 nuevos casos el martes. En todo el país,
los casos han subido a más de 4.000, con 93 muertes hasta el lunes.
Abe
ha destacado que, a diferencia de otros países, no se trata de un
confinamiento forzoso porque la aplicación de la ley se basará más en la
presión social y en el respeto a la autoridad, ya que no habrá multas
por no seguir las directrices oficiales en la mayoría de los casos.
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