24 jun (Reuters) - Las economías de América Latina sufrirán una
contracción más estruendosa de lo anticipado este año debido a la
pandemia de coronavirus, dijo el miércoles el Fondo Monetario
Internacional (FMI), en momentos en que la región enfrenta elevadas
tasas de infección que obstaculizan la recuperación.
En su reporte Perspectivas de la Economía Global de junio, el FMI
recortó su cálculo para la variación del PIB de la región a un declive
de 9,4% en 2020, en relación a la baja de 4,2% estimada en abril, ya que
los efectos del COVID-19 han sido más profundos de lo esperado en el
primer trimestre.
Las nuevas proyecciones arrojaron panoramas más
adversos para las principales economías latinoamericanas. México,
fuertemente influenciado por sus lazos con Estados Unidos, verá a su
economía contraerse en un 10,5% este año, dijo el FMI, una reducción
drástica frente a la caída prevista de 3,9% en abril.
En tanto
Brasil, el foco de la epidemia en Sudamérica y con la segunda mayor
cantidad de casos en el mundo, registrará una caída de su PIB del 9,1%
en 2020, desde la proyección anterior de un descenso del 3,8%, indicó el
organismo con sede en Washington.
Los primeros datos
del segundo trimestre sugieren contracciones más agudas de lo esperado y
la pandemia aún se sigue propagando en las poblaciones de América,
destacó el FMI, por lo que las medidas restrictivas seguirán
deteriorando el panorama económico en la región.
“En las
economías que aún luchan por controlar las tasas de infección, la
necesidad de continuar las cuarentenas y las medidas de distanciamiento
social impactarán más en la actividad”, indicó el informe.
El FMI destacó que la economía de Brasil rebotará un 3,6% en 2021 y la de México un 3,3%.
En
Argentina, la tercera economía latinoamericana, la estricta cuarentena y
la paralización productiva ocasionará un retroceso del 9,9% de su PIB
este año, calculó la institución, con una recuperación proyectada de
3,9% en 2021.
El FMI también redujo dramáticamente la
previsión de la economía global a -4,9% para este año, arrastrada por la
caída de 8% del PIB de Estados Unidos y el freno de mano en la
actividad de China. Por primera vez, enfatizó la entidad, todas las
regiones del mundo experimentarán crecimiento negativo, aunque con
diferencias sustanciales.
Los riesgos a la baja siguen siendo
significativos, añadió, y el escenario a futuro dependerá en gran medida
de la capacidad de los países para contener la emergencia sanitaria,
reactivar la producción y el empleo, y reflotar la demanda doméstica.
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